El Ministerio de Medio Ambiente ha puesto en servicio un camino natural de la Senda del Oso en el tramo comprendido entre Entrago y Cueva Huerta, tras unas obras que han contado con una financiación de este departamento de 1.043.192 euros.
El tramo tiene una longitud de 8,7 kilómetros y está dividido en seis etapas, que transcurren por Entrago, San Martín, Las Veigas, Riellu, San Salvador, Trespesoires y Cueva Huerta, informa el Ministerio.
El recorrido potencia los valores paisajísticos, históricos, culturales y recreativos de la zona, en consonancia con el resto de actividades humanas que se desarrollan en el entorno.
Las actuaciones, realizadas en el marco del convenio suscrito entre el Ministerio y el Principado de Asturias en materia de caminos naturales, han consistido en el acondicionamiento del firme, con aporte de zahorra, y en la colocación de obras de fábrica para la evacuación de agua.
Asimismo, se ha instalado una pasarela peatonal de madera, rematada en piedra, sobre el arroyo El Reguero, se han recuperado varias fuentes y lavaderos antiguos y se ha colocado una barandilla rústica a lo largo de todo el camino.
Igualmente, se ha procedido a una nueva vegetación en las zonas más degradadas, se ha instalado diversa señalización y se ha adecuado el acceso al museo Parque de la Prehistoria, situado en las inmediaciones de San Salvador.
Este tramo de la Senda del Oso discurre íntegramente por terrenos del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, un espacio protegido declarado en el año 2006, que abarca una superficie de 45.152 hectáreas en Lena, Quirós y Teverga.
Este parque natural contiene una notable riqueza vegetal con importantes superficies forestales de robles, castaños, hayas y abedules.
En cuanto a la fauna, este espacio protegido es de gran trascendencia para la conservación de dos especies en peligro de extinción como el oso y el urogallo cantábrico.
Las obras de este tramo, que cumplen los criterios del programa de caminos naturales desarrollado por el Ministerio, se unen a los más de 4.600 kilómetros existentes construidos desde el año 1993, que contribuyen a diversificar la actividad económica en el medio rural y a potenciar la oferta turística.
Asimismo, favorecen la conservación de los espacios naturales a través de la educación medioambiental y el mantenimiento del patrimonio cultural y tradicional de las zonas por donde discurren, dotando de nuevas funcionalidades a infraestructuras abandonadas y permitiendo de este modo el cuidado y transmisión del legado de los territorios.













